Me encantó... Vuelo 2403

Recomendación sobre una obra de teatro espeluznante

PUNTO DE VISTARTE

IsraelMR

1/18/20244 min read

El retraso de los vuelos es una lata…

El genio de la medicina Dr. House, solía decir que todos mienten. Esa aseveración no es algo que tenga el interés por validar en este momento, pero estoy seguro de que el “luego nos ponemos de acuerdo” me ha sacado de algunos apuros de vez en vez. No encuentro muchas mentiras que me guste escuchar salvo esas en las que termino por ser más inteligente o flaco... Supongo que desvanecer los defectos siempre es una herramienta adecuada para posicionar a la mentira como la temática del momento.

Sin embargo, este texto trata de unas mentiras muy particulares o más bien de unos mentirosos que lo saben hacer muy bien. El 9 de enero del ya 2024, se realizó la primera función de la obra “Vuelo 2403” en Teatrería y no tengo más que decir que es una experiencia espectacular.

Les platico un poco sin incurrir en spoiler.

“Vuelo 2403”, es una obra que ocurre en la sala de espera de un vuelo y, como ocurre regularmente, el vuelo sufre un retraso que se convierte en un punto de encuentro para que la molestia inquisidora de un individuo se enfoque en torturar a un hombre de negocios “común”.

Creo que a grandísimos rasgos esa es una buena sinopsis, sin echarles a perder el momento, pero si eso no fuera suficiente para despertar su curiosidad les quiero compartir un par de párrafos más resultado de unas presentaciones anteriores que tuvo la obra, en las que – como mi oficio me lo indica – estuve escribiendo.

Bajo un cuchicheo solemne, la espera…

¿Qué se espera de lo recóndito del drama y la acción?

Entre bebidas discretas, el ambiente; bajo un entorno a media luz, al penumbra.

Nadie nota lo que está a punto de presenciar; pero hay un ligero matiz a crueldad y traición. Peligro en el alma, en sus almas; ahí donde lo profundo corrompe el espíritu y destruye; ahí donde la culpa toma su papel como la portadora del infierno terrenal y duele.

Vivir experiencias se trata de sentirlas en la esencia, respirar el momento y transgredir los límites del tiempo. Envolverse en la acción, presenciar lo impensable, morir y regresar. Es transportarse a lo etéreo y sobrevivir.

Una sala de espera en un vuelo que nunca habrá de llegar y dos en un antagonismo inhumano. Vidas y muertes danzando entre escenas de suspenso y angustia.

No siempre es posible vivir una experiencia desgarradora o ¿sí?...

Muchas veces he pasado por esa sala de espera; muchas veces mucho antes de la hora indicada para el abordaje. La gente viene y va en un espacio así, y ahí ellos, todos ellos dando vueltas. Cual fantasmas perdidos van y vienen, ronronean de un lado a otro, desbordan en intensidad, gorgorean y, de la nada cambian, se convierten en un alguien que no son, pero al mismo tiempo lo son. Balbucean fragmentos perdidos de una ilusión que vive en ellos, pero que aún no vive. Se mimetizan con una ilusión y sueñan; vaya como sueñan.

Aún no llegan los demás pasajeros y el caos parece envolver el espacio, se persiguen con tal insistencia, se gritan, se susurran y se enfrentan. Un matiz angustioso permea en el aire, se respira el nerviosismo; pero al mismo tiempo hay un estructurado orden e incluso un placer.

Los he observado, vaya que los he observado; y también al entorno que se transforma para un momento. Por un momento. Luces perdidas y el cuchicheo, melodías desgarradoras y un dolor.

Preparar una obra es más que presentarla, es aprenderla y modularla; es esbozarla desde lo profundo para después definirla en su mágica realidad. Cada puesta en escena se transforma y, seguramente también ellos. Por instantes su angustia se vuelve mía, por instantes la duda me desmorona entre sus argumentos y los tonos cromados de azul.

Qué expertise, dominio, escenas, profundidad, dolor y encanto.

Ese día el entorno envolvente del lugar se encontraba impávido ante aquello que esos dos pasajeros intercambiaban envueltos en su antagonismo: Ellos ahí, entre nosotros, a la mitad de nosotros.

Yo los miré suplicando que eso fuera lo que sabía que era: una mentira, un acto teatral terrible en su concepto y encantador en su puesta en práctica; una ilusión. Entonces al fondo la miré con un rostro que desbordaba la crisis sobre aquello que se presentaba; una chica encantadora que, en su inocencia, se encontraba lastimando su alma entre tonos azulados a media luz. Cada acto, cada escena, cada dolor; todo parecía carcomer alguna parte de aquel ser y yo observaba dos mundos de diálogos corruptos que se encontraban absortos de una mirada real sobre lo irreal.

Conforme pasó el tiempo otros rostros comenzaron a mostrar su angustia a partir de aquello. La crisis contenida en un guion: Un acto teatral y uno real. Dos mundos compartiendo un instante: una espera, un retraso, un vuelo, una vida y todo aquí; o a lo mejor en Ámsterdam… Aún me cuesta trabajo recordar en dónde…

Así, las miradas fueron migrando del recatado jubilo a la intranquilidad, a la ansiedad y la angustia sobre un "no sé qué” que los terminó por abrazar.

Entre el temor y la tensión, el entorno se transformó en el inconcebible papel del arrepentimiento sobre los pasados, los presentes y el porvenir. Letras convertidas en diálogos cizallantes fueron lastimando, cual era su papel, hasta llevar las mentes al colapso.

¿Cómo la actuación puede convertir el momento en experiencia?

¿Con qué versatilidad el juego de las acciones y las palabras puede transmutar a lo real?

Un vuelo por esperar, el 2403, ese que nunca llegó; o tal ve sí; Y el éxtasis, y la angustia.

“El riesgo es la vida misma. Uno sólo puede arriesgar su propia vida. Y si no la arriesga, no vive”; Textor Texel.

Obviamente se las recomiendo demasiado...

Me platican qué les pareció, nos vemos en el siguiente post..

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